En respuesta al reciente ataque terrorista y actividades delictivas en la frontera, el presidente Abelardo De la Espriella, ordenó la militarización del área metropolitana de Cúcuta. Esta decisión ha generado diversas reacciones entre los ciudadanos que transitan por el Puente Internacional Francisco de Paula Santander. Si bien muchos residentes apoyan la acción del gobierno, existe preocupación por el impacto económico potencial, ya que estos controles podrían alejar a los visitantes que impulsan la economía local.
A pesar del despliegue anunciado de uniformados en redes sociales de las autoridades, muchos transeúntes afirman no haber notado aún la presencia militar en el paso fronterizo. Esto ha generado críticas sobre la efectividad de los patrullajes policiales previos, dejando una sensación de inseguridad. Un habitante expresó que la comunidad apoyaría la medida siempre y cuando no fuera para reprimir a los ciudadanos de a pie.
La inquietud por posibles repercusiones en el comercio es notable. Los empresarios temen que los controles fronterizos ahuyenten a los consumidores venezolanos que tanto contribuyen al flujo económico de la región. Un comerciante indicó la importancia de mantener la seguridad sin disuadir a los visitantes por temor a perder sus pertenencias.
Además, los residentes sugieren que, para ser efectiva, la estrategia de seguridad debe centrarse no solo en el casco urbano, sino también en controlar las trochas donde prevalece la criminalidad. Sugieren que la vigilancia debe extenderse a esos pasos informales que son bien conocidos por alterar el orden público.
Mientras se espera el arribo de los efectivos prometidos por el gobierno nacional, la comunidad de El Escobal insiste en la necesidad de que las medidas antiterroristas prioricen tanto la seguridad en las trochas ilegales como el respeto hacia los ciudadanos.
Fuente: Areacucuta.com / 01.11.2026 / Foto Internet




