Numerosas manifestaciones de dolor están presentes hoy en Colombia debido al fallecimiento del padre Javier Giraldo (1944-2026), considerado como uno de los defensores de derechos humanos más valientes de la historia reciente del país.
El líder de la oposición en el Senado, Iván Cepeda, lo calificó como “un ser de enorme estatura ética”, que “vivirá por siempre en nuestra memoria” y cuyo compromiso con el amor al pueblo sirve de guía.
La partida física del sacerdote jesuita también la lamentó el analista León Valencia.
“El último regalo que nos hizo este luchador sin par por los derechos humanos fue la recuperación de los restos de otro cura emblemático: Camilo Torres Restrepo, después de sesenta años, cuando habíamos perdido la esperanza de encontrar sus huesos escondidos, secuestrados, por militares sin humanidad”, apuntó en su cuenta de la red social X.
La doctora en Ciencias Políticas, Fernanda Espinosa, resaltó su labor en defensa de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en el noroeste de Colombia.
“Allí acompañó a una comunidad que decidió resistir a la guerra y documentó las violencias cometidas. Su trabajo contribuyó a preservar una memoria y resistencia que sigue siendo indispensable”, expuso.
También resaltó su denuncia desde los primeros casos de desaparición forzada de la década de 1980 del pasado siglo y sus contribuciones para documentar “un crimen que el Estado durante mucho tiempo se resistió a reconocer”.
La profesora de la Universidad Nacional, Carolina Jiménez, exaltó la determinación del sacerdote de velar por los derechos de los colombianos más pobres.
“Su lucha y valentía dignificó a las víctimas del conflicto y a los sectores sociales más vulnerables de una sociedad profundamente desigual y anti-democrática”, refirió.
El senador Alberto Benavides, lo describió como un ser bello y comprometido.
“Camilista, revolucionario, cristiano católico y profundamente ligado a las causas populares. El padre Javier Giraldo, seguirá siempre entre nosotros”, resumió.
La trayectoria de Giraldo, estuvo marcada durante más de cuatro décadas por la denuncia de la violencia estatal y paramilitar, así como por la ayuda directa a las comunidades marginadas y víctimas del conflicto armado.
Uno de sus mayores logros fue la creación de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, una organización clave en la protección jurídica y acompañamiento humanitario en zonas rurales marginadas.
Debido a su activismo enfrentó múltiples amenazas contra su vida y periodos de exilio en Estados Unidos y Países Bajos.
Fuente: Prensa Latina / 25.08.2026 / Foto Internet




